Nobel de Medicina a investigadores de EE.UU. en busca de la eterna juventud


Premio Nobel MedicinaUna pantalla en el Instituto Karolinska de Estocolmo muestra a los tres estadounidenses premiados con el Nobel de Medicina el 5 de octubre de 2009. De izquierda a derecha, Carol W. Greider, Jack W. Szostak y Elisabeth H. Blackburn. El 100º premio Nobel de Medicina fue otorgado el lunes a tres estadounidenses -Elizabeth Blackburn (también de nacionalidad australiana), Carol W. Greider y Jack W. Szostak- por sus investigaciones sobre una enzima que protege a las células del envejecimiento.

Los tres biólogos fueron galardonados por sus trabajos sobre la telomerasa, una enzima que “protege a los cromosomas contra el envejecimiento”, y que podría asociarse al mito de la inmortalidad.

Los telomeros, estructuras de ADN situadas en la extremidad de los cromosomas, controlan el principio del envejecimiento de las células y preservan la estabilidad del patrimonio genético, el genoma.

Los tres laureados, que enseñan en Estados Unidos, ganaron el premio por sus investigaciones que demuestran cómo los telomeros y la enzima telomerasa “protegen a los cromosomas del envejecimiento”, indicó el comité Nobel.

En entrevista a la radio pública sueca, Carol Greider, que muy temprano por la mañana se dedicaba a tareas domésticas cuando supo que había obtenido el Nóbel, dijo que “estaba encantada”.

“Creo que el reconocimiento de investigaciones científicas fundamentales, impulsadas por la curiosidad, es algo muy, muy bueno”, añadió.

Por su parte, Elizabeth Blackburn explicó a la radio: “Hemos ido en busca de esa enzima (…). Me alegré mucho (cuando la descubrimos) y me di cuenta de que era algo muy interesante, que era un resultado muy importante, una sensación que no se tiene a menudo”.

Jack Szostak, en fin, espera celebrar “muy pronto una gran fiesta”.

Blackburn, nacida en 1948 en Tasmania (Australia), profesora en la universidad de California en San Francisco, y Jack Szostak, nacido en 1952 en Londres, ya demostraron en una investigación publicada en 1982 la manera en que el ADN -el código genético de la vida- de los telomeros protegía a los cromosomas. Se trata de una conclusión “excepcional”, según el comité Nobel.

Dos años después, el día de Navidad de 1984, la misma Blackburn y su joven alumna de entonces 23 años, Carol Greider, descubrieron y dieron nombre a la telomerasa, una enzima a veces llamada “enzima de inmortalidad”.

La telomerasa, objeto de investigación en el marco de la lucha contra el envejecimiento, está también presente en las células cancerígenas, que tienen una capacidad ilimitada de multiplicación, lo que sugiere que la enzima también tiene efectos negativos.

“Los descubrimientos de Blackburn, Greider y Szostak agregan una nueva dimensión a nuestra comprensión de las células, aclaran los mecanismos de la enfermedad y estimulan el desarrollo de nuevas terapias posibles”, afirma un comunicado del comité Nobel.

Por estos trabajos, el trío ya había recibido en 2006 el premio Lasker, uno de los más prestigiosos galardones científicos, considerado frecuentemente como un “pre-Nobel”.

Carol Greider, nacida en 1961, enseña desde 1997 en la universidad de Johns Hopkins en Baltimore (noreste de Estados Unidos).

Jack Szostak, que vivió su niñez y juventud en Canadá, es profesor en Harvard desde 1979 y también en el Hospital general de Massachusetts en Boston (noreste).

Es la primera vez que dos mujeres comparten la prestigiosa recompensa, y Blackburn y Greider se convierten así en la novena y décima laureadas femeninas del premio de Medicina desde 1901, frente a 185 galardones masculinos.

La secretaria permanente del comité Nobel, Göran Hansson, subrayó a la agencia de prensa sueca TT que ellas “no ganaron por ser mujeres”, sino por “un descubrimiento fundamental muy importante”.

Objeto de investigación en la lucha contra el envejecimiento, la telomerasa tiene también aspectos negativos, lo que subraya el problema del delicado equilibrio entre lucha contra el envejecimiento y riesgo de cáncer.

La enzima desempeña un papel importante en el desarrollo cancerígeno: en el momento del nacimiento de las personas está casi ausente de las células normales, pero está presente en la mayoría de los cánceres, incluso los más frecuentes (próstata, seno, pulmón, colon…).

El año pasado, el Nobel había recompensado al alemán Harald zur Hausen y a los franceses Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier por sus trabajos separados sobre los virus responsables del cáncer del útero y sobre el sida.

En los próximos días deben anunciarse los premios Nobel de Física, Química, Literatura, de la Paz y de Economía, que clausurará la temporada el 12 de octubre.

En cada categoría, el premio va acompañado de una recompensa de 10 millones de coronas suecas (1.434.000 dólares o 980.000 euros) que puede eventualmente ser compartida por un máximo de tres galardonados.

La entrega de los premios debe tener lugar como cada año el 10 de diciembre en Estocolmo (Medicina, Física, Química, Literatura, Economía) y en Oslo el de la Paz.
Fuente: MSN News

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