Cuentos Sociales “El Cuco en el closet”


closetA la edad de 12 años me encontraba cursando el sexto curso de primaria en el colegio Santa Rosa de Lima en mi ciudad natal, La Romana. El colegio, regentiado por autoridades católicas, se caracterizaba por ser un estandarte de la buena educación en ese entonces. Se tenía la creencia de que todo el que estudiara allí era “riquito” debido al nivel que vendía, sin proponérselo el centro de estudio privado.

Como es normal, cada año venían y se retiraban compañeros y con esta actividad, uno tenía la oportunidad de conocer nuevas amistades. Muchas de ellas fueron menos que efímeras por múltiples razones y otras, dilatadas, quizás por asuntos del destino.

En uno de esos cambios conocí a Alex, un joven que venía con un aval sumamente prejuiciado ya que su tía, de quien no recuerdo el nombre, le exigía ser el mejor en todo ya que según ella, él tenía ese compromiso por venir de una familia de alta alcurnia.

La ultra delicado y calidad de su uniforme se notaba a primera vista aun cuando era tela azul (en la camisa) y khaki en el pantalón. Pronto Alex se dió cuenta lo díficil que sería para él adaptarse en el colegio ya que todos en el curso, le miraban de arriba hacia abajo y literlamente nadie le dirigía la palabra.

Sus días en clase transcurrían ante nosotros como si no existiera y su participación era prácticamente nula. En recreo, como no interactuaba con nadie, llevaba su mega lonchera temática a Superman y en ella, descansaban sendos sandwiches con variados tipos de dulces y jugos. Desayunaba con suma cautela al momento que leía una historieta cómica.

Como siempre he sido adicto a la cultura popular, un día Alex optó por romper el hielo marcado por un silencio de sepulcro que llevaba semanas intacto. Ya en recreo se me acerca y me dice:

-“Hola. Soy Alex. Ya sé tu nombre porque veo que eres sumamente popular en el curso tanto entre varones como hembras”.

-“Vaya! pensé que no te gustaba mezclarte con personas”, le digo.

-“Olvídate de eso. Yo soy diferente. Eso es todo. Mira! dónde conseguiste ese paquito de Superman?”, me dice con ojos bien abiertos.

-“Tengo un amigo que vive en Nueva York y cada vez que viene me pregunta qué deseo y le pido paquitos de super héroes”, le comento mientras avanzamos en la fila.

-“Que bien!, yo los compro en Puerto Rico cada vez que viajo”, sigue entusiasmado.

-“Que bueno. Supongo vas allá a cada rato”, le digo.

-“Tengo que viajar por ahora semanal ya que no vivo con mis padres. Vivo con mi abuelo y mi tía no se deciden si vivir aquí o allá”, dice un tanto desorientado.

-“Eso justifica por qué nunca terminas tus tareas a tiempo, verdad?”, expreso.

-“Siiii…mira! te gustaría ir a mi casa y así me ayudas con unas cuantas cosas que no entiendo de Sociales y también podríamos intercambiar paquitos!”, me comenta en un tono bien abierto.

-“Podría ser Alex. Primero debo consultar con mis padres. Te digo después”.

Un par de días más tarde llegaba el viernes y coincidió que Alex no viajaría a Puerto Rico ese fin de semana. Acordamos de vernos en su casa cerca de las 3:00 PM para ayudarle con las tareas de Sociales.

Su casa quedaba bastante cerca de la mía y llegué a las tres en punto. Noto que el portón delantero tenía el candado quitado y al vociferar, me respondió por una de las ventanas frontales de una de las habitaciones y me pidió que entrara por el callejón.

Al recibirme por la puerta trasera de la cocina veo que un niño le está haciendo pasar un rato bien incómodo:

-“Carlitos! apéate! muchachito malcriado!”, le dice.

En eso el niño me ve y sin tapujos me pregunta:

-“Y usted quién es señor?”.

Alex lo interrumpe, al momento que se lo quita de encima y le dice:

-“El es el cuco! y si no te portas bien te va a llevar!”.

El niño me mira con cara de tragedia y sale corriendo hacia una de las habitaciones a alta velocidad.

-“Tu hermanito?”, pregunto.

-“No! es un primito. Hijo de mi tía, pero tiene demasiadas energías. Ven pasa!”, me dice Alex.
Al entrar a la sala, ví una desmesurada cantidad de paquitos de todo tipo de super héroes. Al lado de ellos varios LPs tanto de música romántica como en Inglés y dentro de ellos estaba nuevecito el LP de la película “Fiebre del Sábado por la Noche”.

No pude contenerme e indeciso entre paquitos o LPs, le digo:

-“Wow! mi hermana Xiomara le gusta muchísimo este LP!”.

-“Supongo que debe tener la misma edad que mi tía. Es de ella. Lo quieres escuchar?, me dice solicitamente.

-“Sí, sí, pero pon este” y le señalo “How Deep Is Your Love” de Bee Gees. Alex accede a reproducir la canción en un componente estéreo marca Philips con cabeza de diamante, mientras verificaba mi escueta colección de paquitos.

En eso veo que también tiene entre los LPs, el soundtrack de “Grease” y le pido que interrumpa la canción de los Bee Gees y que coloque “Grease” de Frankie Valli. Accede y cuando suena el primer verso:

-(“I solve my problems and I see the light/We gotta plug and think, we gotta feed it right/There ain’t no danger we can go to far/We start believing now that we can be who we are…”) En eso sale el niño de la habitación y grita:

-“Abuelo! abuelito!”

Se arma tremenda confusión y Alex me dice que rápidamente me meta en el closet de su habitación al momento que me hace señas de no hablar. Entra semi-violentamente el abuelo y con voz de trueno le dice:

-“Alex carajo! cuántas veces te he dicho que no le pongas la mano a ese aparato,eh?! y qué es lo que pasa con ustedes que siempre pelean?!. Tendré que castigarlos nuevamente!”.

-“Abuelito abuelito! Alex metió al cuco en el closet!”, le dice el niño al señor mientras lo instaba ir a la habitación agarrándolo por el antebrazo.

-“Que cuco ni que nada carajo!. Ves lo que te digo?” (dirigiéndose a la tía de Alex) y sigue: -“Alex vive asustando a este muchacho con esas pendejadas del cuco! y tú que no que no hay problemas!”.

-“Apaga ese aparato y vaya al carro que vamos de compra para Santo Domingo”, dice aun en voz ultra alta y bien molesto el señor.

-“Si, señor!. Voy a dejar la otra llave colgada en el llavero de la cocina”, vocifera Alex con la intención de que escuchara.

Salen todos, y el niño sigue insistiendo que el cuco estaba en el closet y escucho a lo lejos el señor decirle a la madre del niño:

-“Por eso quería vivir en Europa. Estas estúpidas creencias latinas!. Pero no te apures! mi nieto será otra cosa!”.

Cierran la casa y tras unos dilatados minutos, salgo del closet sumamente asustado. Voy corriendo a la sala y tomo mis paquitos, me dirijo a la cocina, agarro la llave, abro mi puerta, cierro y la tiro por una ventana lateral a la cocina.

Hasta ahí todo estaba muy bien, excepto el fantástico detalle que Alex nunca tuvo tiempo de alertarme sobre el bulldog que había en el patio!.

No recuerdo claramente cómo diablos logré saltar un portón que solo ninjas podrían sobrepasarlo y al caer ya en la parte opuesta al portón, me paro corriendo (paquitos en mano) y llegué a casa en nano segundos.

Al día siguiente nos vemos Alex y un servidor en la escuela y con cara de preocupación, pero mezclada de cierta ironía me dice:

-“Oye discúlpame de verdad por lo de ayer, Marcos. No tuve tiempo de decirte nada. Hoy mi tía y mi abuelo se van a Santo Domingo otra vez. Te invito a mi casa!!”.

-“Mira Alex, sabes por qué no voy a mencionarte tu madre? Porque nunca me has hablado de ella y por respeto. No vuelvo a tu casa jamás!”.

Y así fue. No he vuelto a saber de Alex desde entonces.
Por: Marcos Sánchez
Fuente: http://cuentossociales.blogspot.com

Estudio 08 – Todos los derechos reservados.-

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1 Response to “Cuentos Sociales “El Cuco en el closet””


  1. 1 Lucinda Gómez noviembre 14, 2009 en 10:24 pm

    jajajajajajaja! cada vez Marcos publica algo mejor! jejejejejeje!


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