“Sóbenla!”


En mi época de inicio como Profesor de Inglés en el desaparecido instituto “La Nueva Era”, tuve la oportunidad de interactuar con un singular tipo de acciones conductuales. La Nueva Era se caracterizaba por ser uno de los institutos más prestigiosos de La Romana, todo eso debido a que su organización y método eran sumamente interesantes. Los directores, el Señor y la Sra. Hoff, conocían bien su negocio y su compromiso con la enseñanza era un estándar.
El famoso método de Scott Foresman, “English For A Changing World” era lo último en ese momento. Hacía énfasis en la gramática y además poseía un popular libro ilustrado de referencia llamado, Cue Book.

Las tandas matutinas siempre se matizaban por poseer una comunidad mayormente adulta. Allí se congregaban empleados privados, públicos e independientes que tenían como afín, la necesidad de dominio de la lengua de Shakespeare. También había espacio para algunas que otras personas comunes.

En la tarde, el asunto estaba reservado para niños y adolescentes. La tanda vespertina que me tocó tenía un singular abanico social y éste se caracterizaba por tener casi el 90% de la población estudiantil siendo niñas.
Ese enorme grupo provenía de los tres principales colegios privados de la ciudad: Santa Rosa de Lima, Inmaculado Corazón de María (conocido popularmente como “Las Monjas”) y el Episcopal Todos los Santos.

Por tratarse de colegios privados, la rivalidad juvenil entre las estudiantes femeninas estaba a la orden del día. Eso representaba un verdadero problema para alguien que no tuviera experiencia impartiendo docencia, que era mi caso.

Tratando con jóvenes féminas en pleno estado de ebullición hormonal, no es un trabajo fácil. Lo existente allí era una desenfrenada lucha de egos en constante cambio y a uno lo etiquetaban según el prestigio que gozara el colegio de origen.

Aunque ahora las cosas han cambiado un poco (excepto la persistente juvenil cruzada), en ese entonces si usted era estudiante oriundo del colegio de ‘Las Monjas’, era sinónimo de poderío económico y estatus social ya que dicho centro de estudio siempre se caracterizó por sus altas tarifas escolares.

En consecuencia, los venideros del Santa Rosa no querían dejarse apabullar y de ahí, la competencia. Quienes gozaban de menos ataques eran los estudiantes del Episcopal, vistos como inquilinos de una especie de purgatorio entre los previamente mencionados.

Dentro de mis estudiantes estaba Mabel, digna representante del grupo de ‘Las Monjas’ y respaldada por un aval familiar sinónimo de movimiento económico. Su abuelo era el propietario del extinto “Supermercado El Gallo” y además dueño de “Almacenes Vargas”, dos sólidos establecimientos de la época.

Junto a Mabel, estaban sus hermanos Jimmy y Marlen, que prácticamente desarrollaban un papel simbólico contrastando con el ímpetu de su hermana. Justamente debido a ese accionar se desarrolla la siguiente situación:

-“Mabel, a partir de hoy Usted se sentará aquí en frente de mí”.

-“Ay Malquito no pol favol. Me voy a portal bien…”, me dice.

-“Mabel, le he dicho que aquí yo soy el Profesor, no Malquito”, le digo en tono bien serio.

Tenía la presión encima ya que Danny, primo de ella, era bien amigo de mi hermano Arturo y por consiguiente, amigo mío. Parte de la competencia hacia Mabel interpretaba que ella era ‘carita’ mía.

Al cambiarse, las otras jóvenes empiezan a reírse de la situación y se arma un verdadero gallinero en el aula, similar al murmullo que emana una olla llena de grillos con la tapa puesta. En eso tomo riendas del asunto y mando a sentar por separado a las otras tres:

-“Usted, usted y usted, sepárense allá, allá y allá. Ahora!”, sentencio.

Se quejan acusándome que mi interés era favorecer a Mabel porque ella era de ‘Las Monjas’ y se reinicia el bullicio colectivo, que para mi desgracia, llamó la atención del Sr. Hoff, quien se dispuso a enviar a las protagonistas a la dirección.

En su Español norte-americanizado me dice:

-“Marcous, es muy importante que tengas el controul del aula. El ruidou molesta las otrous cursous”.

-“Si, Sr. Hoff. Tomaré carta en el asunto”, le digo con el auto-estima en baja.

Suena el timbre y se arma el clásico corredero de estudiantes entre sí. Entre la multitud matizada por vociferaciones, gritos, miradas de arriba hacia abajo, comentarios especulativos y risas burlescas, diviso a Jimmy y le hago señas que se acerque:

-“Jimmy necesito que me des el número de tu casa. Tengo que hablar con tu mamá”.

Accede a darme el número telefónico y acto seguido llamo. Al tomar la llamada:

-“Buenas tardes Doña Isabel, le habla Malquito, el hermano de Arturo”.

-“Oh Malquito! dime mi hijo!”, me responde animadamente.
-“Mire Doña Isabel, le estoy llamando para darle una queja de Mabel”.

-“Qué pasó con esa muchacha Malquito?!”, cambia de tono.

-“Hubo que sacarla hoy del curso por conducta inapropiada. Necesito que me le dé un jalón cuando llegue a la casa”, le digo en tono serio.

-“No te procupe mijo. Dede que llegue aquí hablo con ella. Que cosa con eta muchacha, eh?. Y Jimmy y Marlen?”.

-“No, no con Jimmy y Marlen no hay problema Isabel. El asunto e’ con Mabel que me llega tarde, no me hace la tarea y encima de eso me habla de tú en ve’ de uté y eso me trae problema’. Uté sabe”, abundo.

-“No,no,no, no te preocupe Malquito que dede que llegue aquí resuelvo ese problema. Tu sabe lo que e’esa vaina! llegar tarde! y pa’donde coje esa muchacha!. Malquito qué tú me aconseja que haga?”

Solicitamente le digo:

-“Sóbenla!”.

Actualmente Mabel está casada con un buen amigo en común. Tienen un bebé más dinámico que Jimmy Neutron.

Danny labora para una importante firma hotelera, es mi colaborador en Eighties News, mi blog dedicado a los 80s anglos y además es compadre de mi hermano, Arturo.

Jimmy y Marlen viven en España y los señores Hoff residen en China hace varios años.
Por: Marcos Sánchez
Fuente: http://cuentossociales.blogspot.com

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4 Responses to ““Sóbenla!””


  1. 1 Kyra Castiilo diciembre 25, 2009 en 8:00 pm

    Fabulosa, digna de publicarse. La comparo con los cuentos de Mario Emilio Perez. Debo senalar que hay que ser Dominicano para entender el contexto de la palabra
    “sobenla”, este deberia ser el titulo de esta historia.

  2. 2 Johnson Brea diciembre 4, 2009 en 1:54 am

    jajajajajaja buena historia. esperare los siguentes!

  3. 3 Yulissa Rodriguez diciembre 1, 2009 en 2:41 pm

    jijijijijii que forma mas original de relatar! Felicidades Marcos!

  4. 4 indhira vasquez noviembre 28, 2009 en 2:40 am

    guao estoy sorprendida con la forma en que se desarrolla la historia. no se quien eres, pero me siento orgullosa de que seas dominicano marcos!


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