Cuentos Sociales – “Marco Polo”‏


1987 fue un año de mucha actividad social para mí ya que estaba cerca de la adolescencia y por esa razón gozaba de más libertad.  Mi ambiente social era sumamente versátil ya que fácilmente permeaba en diferentes estratos sin ningún tipo de prejuicios. Para mí, todos éramos iguales como personas con nuestras virtudes, defectos y estatus. Estaba sumamente claro en ese aspecto.

Tenía los tradicionales amigos de mi barrio y zonas aledañas, los que conocí en el Centro de Inglés La Nueva Era y las amistades cosechadas en la escuela. De éstos últimos, había algunos que por el hecho de que sus padres laboraban en Casa de Campo, Costa Sur o el Central Romana, eran favorecidos con acceso a la playa Las Minitas, entre otras facilidades.

Gracias a uno de ellos pude conseguir una réplica de un carnet que daba acceso a la citada playa entrando por la ahora desaparecida entrada de Caletón. Sin percances, uno mostraba el pase al seguridad y éste al leer la inscripción, permitía el acceso sin mayores contratiempos o requisitos adicionales.

Meses antes de tener la Flush, entraba en bicicleta, pero como andaba ya en un vehículo de motor, me iba en ella. Sin sonar pretencioso, la Flush llamaba mucho la atención debido a su diseño aerodinámico que emulaba una especie de jet ski rodante. Muy adelantada para ese momento. Incluso de tenerla ahora, llamaría la atención de igual forma.

Un día resuelvo con unos amigos ir a una de las tantas piscinas diseminadas por todo Casa de Campo. Una parte decidió irse en el transporte del hotel, otra parte en bicicleta y otros tantos, nos fuimos en motonetas.

Las erráticamente llamadas passolas, obviamente nos garantizaban llegar más rápido. Cito erradamente porque el término ‘passola’ se le acuñó a las motonetas cuando la primera moderna de este tipo, que desplazó a la clásica Vespa, llega al país, decía en los laterales “passola” y era marca Yahama. Su vida fue corta y para cuando llegó la Flush y posteriormente la Honda Lead, el importador llenaba los documentos aduanales describiéndolas como ‘motonetas tipo passola’ y de ahí todas las siguientes se les comenzó a llamar passolas.

Ya dentro del área, me dirijo a una piscina ubicada en Los Lagos que para mi infortunio, estaba totalmente llena de personas. Esto implicaba un serio problema para los que andaban en bus porque éste hacia rutas específicas. De todas formas, la idea era que si no coincidíamos en una del área, fuéramos a la siguiente.

Hago un recorrido de otras tres piscinas y todas llenas. Uno de los muchachos sugiere ir a Golf Villas y procedemos. Ya allí por fin encontramos una piscina con poca gente. Parqueamos nuestras passolas, nos bañamos previo a entrar a la piscina y finalmente, nos metemos a nadar.

Había unos niños jugando Marco Polo y comunicándose en Inglés. De repente se arma un corredero y uno de los muchachos me vocifera:

-“Malco! Malco! Vámono’ que viene Seguridad!”.

-“Pero, cuál e’el brejete? Entramo’ con lo pase sin problema’”, digo.

-“Bueno uté e’que sabe compadre!”, me dice al momento de encender su passola junto al resto y retirándose abruptamente.

En eso llega uno de los guardias de seguridad y verifica toda el área visualmente, mirando para todos lados. En eso se comunica con sus compañeros y les dice:

-“Sierra 1, se fueron en dirección Oeste!. E’un grupito como de cinco o sei’ en passolita!”.

El corazón comienza a latirme cada vez más aceleradamente y me quedo prácticamente tieso dentro del agua. No tenía ni podía hacer nada y entonces escucho uno de los muchachitos decir:

-“Marco” saliendo debajo del agua.

-“I’m here”, le respondo en un Inglés precario.

-“Polo!”, vocifera el resto.

El agente de seguridad al escuchar mi pronunciación, se quedó medio confundido y optó por sentarse en uno de los bordes del perímetro que protegía la piscina.

-“Hey! Ha,ha,ha,ha,ha, your name is Marcos?”, me dice en burla uno de los muchachitos.

-“Yes, I’m Marcos”, le digo entre asustado y medio valiente.

-“That’s funny! We’re playing Marco Polo and your name’s Marcos ha,ha,ha,ha”, me dice.

Para mi infortunio, el Inglés que me daban en Nueva Era no llegaba hasta ahí y el seguridad al notar que estaba más cerca del Limbo que de entender lo que me habían dicho, se acercó y me dijo:

-“Vamono’ que uté no e’ ningún jodío americano buen freco!”.

Me pide que sigilosamente me vaya delante de la unidad móvil asignada a él y me advierte que de írmele me daba un tiro. Imagínese usted la presión:

-“Sierra 1!. Tengo uno de lo infractore conmigo. Me dirijo a base”.

-“Tráigamelo acá inmediatamente”, le responde su jefe inmediato.

-“Vamo’! vamo’ muévase!. Acuéldese lo que le dije! Si se va, le doy un tiro!”, vuelve y advierte.

Recorremos un largo tramo hasta llegar a la famosa base. Allí me quitan la passola con llave y todo y soy conducido a un cuartito que parecía cualquier cosa menos una oficina de seguridad:

-“Siéntese ahí en lo que llega el comandante!”, me dice el seguridad.

-“Venga acá helmano y pol qué uté me tá’ maltratando asi?. Yo he hecho to’lo que uté me ha pedío”, le digo bien asustado.

-“Cállese buen freco! Por delicuentico como uté e’que tengo que quedame ma’ rato en ete maldito tulno!”, me dice bien airado.

-“Pero yo no hice nada. Sólo le pregunté”.

-“Que se calle carajo!”, me advierte en tono de voz alto y añade: “Cuando venga el comandante debería zafásele una buena galleta pol bocón!”.

Al buen rato llega el largamente esperado comandante. Estaba bien asustado ya que no sabía cómo terminaría el lío y además si llegaba a casa sin esa passola, se armaría otro Abril!.

-“Gracia’ comando. Puede retirase y váyase pa’ su casa. Déjeme con él”, le dice respetuosamente al seguridad.

-“Tú no te acuelda de mí, veldá?”, me dice.

-“De uté?!. No…”, le digo aun asustado.

-“Tú no ere’ el hijo de Don Chicho?”, me pregunta.

Ultra asombrado y con los ojazos bien abiertos le digo:

-“Y uté conoce a mi papá?!”.

-“Claro!. Don Chicho y yo somo’ amigo. Mira! Te voy a dejá í’ polque conoco a tu papá que e’ un hombre muy serio. Pero eso sí!, no quiero volvé a sabé de uté entrando aquí con pases falsos, OK?”, me dice en un tono conciliador.

Me entrega mi Flush y salgo a millón para mi casa. No supe del destino de los muchachos ese día. Al llegar, el susto había pasmado todas mis aspiraciones de volver a salir. Me baño y me pongo a ver TV.

Pasaron un par de horas y mi programa se ve interrumpido por una persona que saluda en la puerta:

-“Buena noche!”.

-“Saludos. Un momento”, le respondo. Me levanto y al abrir la puerta se me cae el alma!. Era el Jefe de Seguridad que horas antes me había tenido detenido!:

-“Buena nocheeee. Papi le bucan”, vocifero.

Llega mi papá y le pide que se siente pero éste se niega alegando que anda de prisa:

-“No, no gracia’ Don Chicho. Yo na’má vine a traele lo rédito del asunto que le debo”.

Entendí que en realidad nunca me permitió salir porque ‘era amigo de mi papá’ sino por el dinero que le debía.
Por: Marcos Sánchez
Fuente: http://cuentossociales.blogspot.com

Estudio 08 – Todos los derechos reservados.-

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1 Response to “Cuentos Sociales – “Marco Polo”‏”


  1. 1 Roman diciembre 11, 2009 en 4:20 pm

    jajajajajajajaja y de donde es este hombre!? jajajajajajajajaja!!!!!!!!!!


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