Cuentos Sociales – “Chuleo Espacial”


De las tantas inolvidables vivencias en época de escuela, una de las más significativas para mí fueron las famosas giras escolares a varios puntos de interés cultural en Santo Domingo. La excitación no tenía límites ya que el hecho de ir a una gira, representaba no tomar clases ese día y aunque estuviéramos en uniforme, el asunto adquiría un matiz que se traducía en una sola cosa: gozadera total.

En 1986, el colegio donde estudié organizó una gira para El Museo Nacional de Historia Natural, conocido por poseer cuatro salas dedicadas al conocimiento: La Sala del Universo, La Sala de la Tierra, La Sala Humana y la Sala Ecológica. Obviamente estas salas pertenecían a una parte de lo que el museo como tal brindaba.

Siendo un excelente estudiante fanático de las Artes y Humanidades, además fiel apasionado de la Historia Universal, Geografía, Lengua Española y Ciencias Naturales, para mí en particular la gira era de importancia capital en términos de conocer más sobre el aspecto científico.

Sumado a esto, estaba el boom de que era la primera vez que mi curso iba al citado lugar. El museo, inaugurado en 1981 por el gobierno del desaparecido Antonio Guzmán Fernández, era el lugar más popular y visitado por giras escolares a nivel nacional.

A última hora, una cantidad de los compañeros no pudieron ir y el colegio como había pagado los servicios de un bus con capacidad para 64 pasajeros, optó por invitar otros cursos para llenar el cupo. Esa decisión fue vista por mí como un ‘súper visto bueno’ porque había una estudiante nueva de nombre Berenice, que me tenía de vuelta y media.

Por fin salimos y como hombre activo, me fui a la famosa ‘cocina’ para gastar energías con mis compañeros y sentarme cerca de Berenice. La fémina en cuestión, era la hija mayor de su padre y sumamente consentida. Hablaba con pocas de sus compañeras y siempre tenía algún atuendo de moda más un carácter ultra arrogante.

-“Disculpa, me puedo sentar a tu lado?”, le pregunto.

-“Bueno el sillón no es mío, pero si te vas a sentar a mi lado te voy a pedir por favor que detesto la bulla al lado mío”, responde con cejas alzadas.

-“Un poco delicada tu petición, pero haré lo posible por complacerte”, le respondo al momento de sentarme. Sin perder tiempo me presento:

-“Un placer. Mi nombre es…”

-“Marcos el de la Flush”, me dice.

-“Vaya! tú también!”, le digo sorprendido.

-“Claro! Te vas a ser ahora el desentendido?. Todo el mundo en el colegio está loco con tu passola y es el pan nuestro de cada día”.

-“Estoy consciente de eso… discúlpame, cómo es tu nombre?”

-“Berenice, pero ni te emociones cariño!”.

-“Pero emocionarme con qué Berenice?!”.

-“Con fantasear que me monte en tu Flush papito. Acabarás antes de finalizar el bachillerato con medio colegio, pero ésta que está aquí NO estará en tu listado mi amor!”.

-“Oye, apenas estoy ahora en octavo y no creo que para cuando esté en 4to. de bachillerato las cosas sean iguales. Mira mi intención no es incluirte en mi lista como dices, pero debes saber que desde que llegaste la colegio, me tienes loquito Berenice”.

-“Ay por favor ja,ja,ja,ja,ja! es así como le dices a todas, verdad?”.

-“Cómo quieres que te lo demuestre Berenice?”.

-“Bueno Mr. Marquito Flush ja,ja,ja,ja,ja, ruégame y convénceme que tienes casi un día de clases. Si no te molesta, voy a escuchar música en mi Walkman”.

Se pone sus llamativos audífonos jactándose de ser una de las pocas dueñas de un Walkman y no volvimos a cruzar palabra hasta que llegamos al museo y provoqué coincidir con ella en la cafetería:

-“Supongo que no te molestará que merendemos juntos”, le pregunto.

-“No para nada. Yo me traje mi propia merienda. No sabía si lo que habría aquí me gustaría y por eso me traje mi comida”.

-“Te puedo confesar algo Berenice?”, le digo mirándola fija a los ojos.

-“Muchacho! no me mire así que me estas dando miedo!. Confiésese Marquito Flush”.

-“Cuando te vi darle la mordida al pan, me fijé en esos labios que estoy convencido tienen sabor a fresa”.

-“ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja ay Marcos… eres siempre así de creativo?”.

-“Permanentemente mi amor”.

-“Hey! Cuidadito con eso de ‘mi amor’ que no soy nada tuyo aún”.

En eso, la profesora encargada del grupo al cual había sido asignado, interrumpe mi muela para indicarnos las pautas a seguir y presentarnos a la guía que nos daría la inducción en el museo.

La enorme estructura constaba de siete enorme pisos con interiores bastantes contemporáneos para la época. En el recorrido, nos llevaron a varios talleres donde se restauraban piezas, luego vimos brevemente una enorme sala de conferencias, una bien equipada biblioteca y la guía intentó crear conciencia hablándonos de la importancia del ecosistema al momento de mostrarnos los jardines.

Llega el momento más esperado de la gira y somos conducidos a la Sala Humana, luego a la Sala Ecológica seguida de la Sala de la Tierra y finalmente, la Sala del Universo. Allí le agarro sutilmente mi mano a Berenice y ésta accede sin problemas.

La sala estaba bien obscura ya que las paredes tenían una pintura que emulaba el espacio sideral y para darle vida a la animación, se requería nada de luz. En eso la guía nos invita a seguir el recorrido y la muchedumbre va saliendo y aprovecho y le digo al oído a Berenice:

-“Quédate justo donde estas y deja que salga el resto…”.

-“Tú estas loco?! Si nos ve la profesora se va a armar un lío”, me dice susurrando.

En eso y sin medir más palabras, la sujeto por la cintura y rápidamente la pego a mí y comienzo a besarla. Nerviosa me mira y me vuelve a susurrar:

-“A la verdad que tú estas loco Marcos…!”.

-“Por ti Berenice y desde que llegaste al colegio. Ya te convenciste?”.

En eso oigo unos tacos acercarse a la sala. Miro a una de las salidas, pero no divisamos a nadie y de repente la guía nivela el control de claridad de la sala y nos dice:

-“Jovencitos, lamento haber interrumpido su chuleo espacial. Vuelvan a su grupo por favor”.

En la actualidad el Museo Nacional de Historia Natural, está cerrado al público debido a remodelaciones y reparaciones. Está localizado en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: “Chuleo Espacial”. © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.
Por: Marcos Sánchez
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2 Responses to “Cuentos Sociales – “Chuleo Espacial””


  1. 1 Jeffeny Gutierez diciembre 21, 2009 en 12:37 am

    que diversion esos paseos escolares eh! Me gusto la historia.

  2. 2 Jennifer Gonzalez diciembre 19, 2009 en 9:11 pm

    Gracias Marcos por hacernos reir cada viernes!. me trajiste varios recuerdos de esa bella época. Estoy ahora nostálgica! maluco!…


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