Cuentos Sociales – “Ayuda Anónima”


Tradicionalmente nos han inculcado que los hijos somos el reflejo de nuestros padres desde el punto de vista de cómo se nos educó. De ahí, que la vida nos pague justo lo que merecemos. Todo, por supuesto, suena extremadamente bien en teoría. Cuando tenemos que enfrentar una situación provocada directa o indirectamente por nosotros, nos damos cuenta que las cosas no siempre salen como pensábamos, pero si miramos en nuestro interior, nos damos cuenta que seguir o cambiar depende de uno mismo.

El 22 de Septiembre de 1998 será recordado como un día fatídico para toda la región Este y de manera muy sensible, para todo romanense ya que el ciclón Georges dejó estragos materiales y psicológicos para muchas familias en La Romana.

Al día siguiente del desastroso fenómeno, salí con un amigo a dar una vuelta para ver cómo había quedado nuestra atolondrada Flor del Este. El espectáculo era algo más allá que deprimente. Desde la parte alta de la ciudad, ésta parecía un desierto en términos literales.

Viendo desastre tras desastre y gente con rostros entristecidos, pasábamos de un sector a otro y en un momento determinado nos paramos en un pequeño colmado en la calle Espaillat llamado “La Tasca de María”. Entramos y nos sentamos:

“Qué tiempo tu crees que le tome a La Romana recuperarse, Marcos”, me pregunta escéptico mi amigo.

-“No lo sé. Todo depende de las autoridades y la cantidad de ayuda que recibamos”.

-“Tu te imaginas esta vaina ahora?: no hay luz, poco agua, hielo, comida, los trabajos parados, las escuelas cerradas… ‘Tamo feo pana”, me dice bien preocupado.

-“Tienes razón, aunque se dice que de la desgracia se obtiene un beneficio”

En eso la dependiente del colmado nos interrumpe y nos dice decididamente:

-“Bueno, discúlpenme que me meta en la conversación, pero de seguro los ricachones serán los únicos que se beneficien porque yo no veo cómo, con todo este desastre…”.

En eso entra un señor que sostenía unas fundas de alimentos para palomas y se integra al diálogo y dirigiéndose a mí, me dice:

-“No e’ uté el hombre de la película?”.

-“Sí”, le digo escuetamente.

-“Su programa me encanta. Mire como son las cosas! eta e’ una película de terror que ha dejado ete ciclón”.

-“Eso es así. De eso estábamos hablando aquí antes de usted llegar”, dice la dependiente.

-“Na’. Eperá a ve qué pasa!”, dice el señor. En eso se mete las manos en los bolsillos, mira la cantidad que tiene y nos pregunta a mi amigo y a mí:

-“Lo muchachote se toman una cervecita?. Ete calor ta’ bien fuelte”.

-“Bueno! Qué se va hacer?!”, dice mi amigo al tiempo que asiente dando su visto positivo a la invitación.

El señor pagó, se llevó además una cerveza en manos y se despidió. En eso siguen entrando más personas al lugar. El espacio no era muy amplio y accedimos a sentarnos en unos banquitos afuera del colmado.

-“Que ironía de la vida. Pasamos por aquí chequeando parte del desastre y de repente nos brindan par de pequeñas gracias al hombre de película!. No puedes quejarte, eh?”, me dice.

Antes de darme un sorbo, miro la botella y al frente veo gente de un lado a otro en búsqueda de provisiones y otras cosas y digo sopesadamente:

-“No creo que se vea bien estar aquí tomando cerveza mientras todo el mundo no sabe si va o qué va a comer hoy…”

-“Bueno, Marcos no me malinterpretes, pero quién sabía que esta vaina sucedería. Qué podemos hacer?”.

Me levanto de la silla, entro al colmado, le pido a la dependiente que me guarde la cerveza en el congelador, salgo y le digo:

-“Te voy a decir qué vamos a hacer”.

Confundido, me ve caminar hacia la esquina y me paro justo en la calle Luperón y Espaillat a unos escasos metros del colmado. Al acercárseme me dice:

-“Pero ven acá hombre de Dios y qué fue lo que te dio?”.

-“Te voy y me voy a demostrar qué tanto la gente me conoce”, le digo.

Comencé a parar a todo aquel que me hacía un saludo y le solicitaba un aporte para ayudar a las personas que vivían en la periferia y que por lo distante de su ubicación, eran candidatos a recibir asistencia tardía o loque era peor, ninguna.

Estuvimos allí desde las 5:30 de la tarde hasta caída la noche, cerca de las 8:00 PM. Cuando contamos eran cerca de unos tres mil pesos y algo más. Mi rostro estaba en aspecto satisfecho y le digo a mi amigo:

-“Ahora sé qué tanta gente conoce a uno. Vamos a casa a preguntarle a mi mamá qué podemos comprar con esto”.

Sólo obtuvimos unas ocho fundas llenas de todo lo que usted se puede imaginar en materia de alimentos básicos más velas, trementina y fósforos.

Las repartí en lo que hoy día es Piedra Linda y me ayudó solícitamente mi gran amigo y mentor cinematográfico, José María Castillo.

No he olvidado el rostro de esa gente al ver la ayuda que llegaba y al preguntarnos si se trataba de un asunto político, le dijimos que simplemente era una motivación personal.

Hace como un año, estaba con mi mamá en el más grande centro comercial de la ciudad y parados en la caja se me acercó un jovencito y me dijo:

-“Hey! Gracias por todo!”.

Sin tener idea de por qué o qué motivó a ese muchacho a decirme eso le pregunto:

-“Gracias, por qué?”.

En eso llegan sus padres y le dicen señalándome:

-“Ese que ‘tá ahí fue quien no’ ayudó pa’ la época del ciclón”.

Notablemente conmovido, le dije que lo había hecho de corazón y entonces me dijo el joven:

-“Que bueno que hay gente como uté. Ese día me dijo mi mamá que no teníamo’ qué comel siendo yo un pipiolito de uno 2 ó 3 año’”.

A mi mamá se le salieron sendos lagrimones y enfrente de todos, nos abrazamos.

Ese fin de semana almorcé con ellos allá en la ahora no tan modesta casa. No reparé en lo que comí. Sólo sé que me sentí un mejor ser humano ese día.

Estamos en Navidad. Sabemos que hay una crisis financiera, no obstante trata de ayudar a alguien hoy, que a lo mejor no sepa o no tenga qué comer esta noche.
Por: Marcos Sánchez
Fuente: http://cuentossociales.blogspot.com

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1 Response to “Cuentos Sociales – “Ayuda Anónima””


  1. 1 Julia Carrasco diciembre 26, 2009 en 4:27 pm

    ¡Definitivamente este hombre es de otro planeta!. ¿Cómo puede uno llorar leyendo un artículo?. Felicidades Marcos y yo ya hice mi parte!


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